lunes, 20 de diciembre de 2010

Monografia de la Provincia de Castilla: Monografia de la Provincia de Castilla: Monografia...

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HISTORIA DE HUANCARQUI

HUANCARQUI: ¡“TIERRA DE BRUJAS”!

La autora de Huancarqui: ¡“Tierra de Brujas”!, Marlene Cáceres Zúñiga llama así a su querido pueblo; por la real historia de brujas, la injusta mala fama debido a la Ccara o mancha, y por tantas otras cosas que le atribuyen sus vecinos “queridos” de Aplao, principalmente. Ella nos describe en su pequeña obra sobre este lugar pintoresco y famoso, lo siguiente: El pueblo de Huancarqui en su configuración topográfica, está mirando al Oeste, el cual está custodiado por tres montañas o cerros, los que al mirarlos desde el lado opuesto del pueblo, cruzando el río Majes, semejan la forma de tres pirámides que le dan majestuosidad y un halo de misterio (ya me imagino, particularmente; por algo será). El pueblo de Huancarqui es uno de los más antiguos de la provincia de Castilla (debe ser por la cantidad de momias preincas encontradas y lo mejor de todo, bien conservadas). Su fundación data de la época pre-inca, y presumiblemente los primeros españoles fundaron el pueblo sobre los cementerios Incas. El 03 de mayo de 1 955, la Ley 12301 elevó a la categoría de Pueblo la capital del distrito de Huancarqui. Da la impresión de ser un pueblo de paso, y olvidado, por la ubicación de su plaza, sus calles de tierra y su principal avenida empedrada. Sin embargo, nos permitimos calificarlo como un rincón de belleza exótica y desconcertante, con una hermosa visión de la naturaleza que ofrece una sensación de reflexión, un paisaje que deleita a los visitantes, podemos considerarlo como un lugar virgen, pocas personas lo han visitado por miedo, debido a la fama de la que goza.

La palabra Huancarqui, proviene de los vocablos quechuas: HUANCAR y CANQUE, que significa “tambor”y “tu” respectivamente; palabra que a la llegada de los españoles la moldearon para quedarse como Huancarqui. Antes del año 1 800, la palabra Huancarqui fue escrita con “G”, GUANCARQUI, aduciendo que significaba “llorar aquí”. Los lugareños insisten, en que la palabra Huancarqui: significa “Llorar aquí”, por una serie de razones.

Los Incas que conquistaron esta región, hicieron de Huancarqui un cuartel general, desde donde partían para conquistar a los collaguas y cabanas (Kuntis). Es así también, que en Huancarqui se desarrolla una nueva cultura influenciada por las culturas Wari, Tiahuanaco. Collaguas y Cabanas (Kuntis), constituyendo testimonio de esta influencia, los finos textiles, ceramios bellamente decorados y otros objetos que se han encontrado en el Recodo, La Laja, en el anexo de Tomaca y otros lugares que demuestran la permanencia de dichas culturas en territorio huancarquino. Seguido de este período, viene la dominación Inca que tuvo lugar por los años 1000 DC., según lo refiere el Inca Gracilazo de la Vega, donde los capitanes de Cápac Yupanqui (quinto Inca del Tahuantinsuyo), conquistaron estos lugares y otros, demostrando la presencia de la cultura Inca en nuestro territorio a través de las ruinas arqueológicas en la Collpa, Pueblo Viejo y otros, los caminos que construyeron, los ceramios, textiles, herramientas, armas que se han encontrado en el Recodo, La Laja, La Collpa, Sícera, etc., y que lamentablemente personas inescrupulosas han saqueado y comercializado, por la falta de interés de las autoridades respecto al patrimonio arqueológico del pueblo de Huancarqui.

Las etnias, collaguas y cabanas (Kuntis), como ya lo mencionamos, se asentaron en Huancarqui, y se tiene noticias de ello, cuando fueron visitados por los fundadores de Arequipa, Don Martín López de Carvajal, en el año de 1549 (Caravelí, Camaná y Majes). Por encargo del Virrey, en el año de 1573, se hizo una visita general a las provincias de los collaguas (Lluta, Llanque, Coporaque, Chivay, Achoma, Maca, Tisco), pueblos que se comunicaban con la provincia Collagua, Arancota o Huancarqui, a través de unos caminos secretos o túneles subterráneos, a los cuales se ingresaban a través de un yanarico (yana = negro y rico = parece).

AUTORIDADES Y PERSONAJES ILUSTRES DE HUANCARQUI

Huancarqui tuvo los siguientes Tenientes Generales Corregidores:

- Año 1 736, Rafael Martínez del Pino y López

- Año 1 737, Francisco de Campos y Tapia

- Año 1 759, Agustín Araico y Corral

En la Parroquia de Huancarqui fueron Alcaldes Ordinarios:

- AÑO 1 788, Agustín Araico y Corral

- Año 1 802, Agustín Hipólito Araico y Martínez del Pino

A partir del 19 de abril de 1 813, fecha en que se hace la instalación del Ayuntamiento de Huancarqui, la autoridad era ejercida por 5 personas, presididas por el Alcalde Ordinario, acompañado por un Síndico Procurador y los Regidores. Una relación de los Alcaldes Ordinarios del Ayuntamiento de Huancarqui, desde su creación hasta la Independencia de nuestra Patria es:

- Año 1 813, Mariano Santos de Quiroz y Nieto

- Año 1 816, Pedro López y Velazco

- Año 1 817, Manuel Valcárcel y López

- Año 1 818, Ramón Ramírez de Avellano y Estrada

- Año 1 819, Mariano Santos de Quiroz y Nieto

Después del Virreinato, en la época de la Independencia y la República, sucedieron a los Alcaldes Ordinarios, los Alcaldes Constitucionales, cuya jurisdicción cambió de nombre, para convertirse en Distritos, sin modificar el territorio. A continuación relación de Alcaldes durante la República:

- Año 1 822, Mariano Santos de Quiroz y Nieto

- Año 1 826, Ramón Ramírez de Avellano y Estrada

- Año 1 829, José Serna y Muñoz

- Año 1 853, Miguel Dávila

- Año 1 885, F. Javier Araico

- Año 1 904, Juan Manuel Rendón

- Año 1 910, Enrique F. Araico

- Año 1 915, Eduardo Sánchez

- Año 1 920, Rubén Rendón Rojas

- Año 1 922, Rubén. R. Araico Torres

- Año 1 924, Reimundo I. Velazco Aranzamendi

- Año 1 933, Ezequiel Gutiérrez Suárez

- Año 1 935, Reimundo I. Velazco Aranzamendi

- Año 1 937, Enrique O. Lazarte

- Año 1 938, Clemente Chirinos Fernández

- Año 1 940, Francisco Pacheco

- Año 1 941, T. Benjamín Núñez Martínez

- Año 1 944, Rubén Rendón Rojas

- Año 1 946, Enrique O. Lazarte

- Año 1 947, Manuel Ríos

- Año 1 948, Artemio Zúñiga Sánchez

- Año 1 957, Víctor Augusto Gutiérrez Dávila

- Año 1 960, Artemio Zúñiga Sánchez

- Año 1 963, Adalberto Zúñiga Araico

- Año 1 964, César Velazco Postigo

- Año 1 967, Benjamín Rendón Zavala

- Año 1 970, Clemente Chirinos Araico

- Año 1 972, Genaro Gutiérrez Barreto

- Año 1 877, Eduardo Velazco Morán

- Año 1 979, Vicente A. Vera Valencia

- Año 1 979, Baltasar Febres Postigo

- Año 1 980, Alfonso López Arias

- Año 1 981, Juan Martínez Zúñiga

- Año 1 984, Jorge Zúñiga Zúñiga

- Año 1 987, Enrique Zúñiga Araico

- Año 1 990, Tomás N. Linares Villanueva

SACERDOTES HUANCARQUINOS

Relación de sacerdotes Huancarquinos, Frailes: Agustín Laso de la Vega y Soto, Pedro Velasco, Jacinto Llerena y Dávila, Manuel Dávila y Calderón, Leandro Dávila y Dávila. Pedro Chacón de Luna y Dávila, Antonio Nates y Martínez del Pino, Mariano Adrián López y Nates, Manuel Mariano Rodríguez de Olmedo y Martínez del Pino, Alejo Rodríguez de Olmedo y Martínez del Pino.

MARIANO ADRIÁN LÓPEZ Y NATES

Sacerdote Huancarquino y benefactor del Hospital de Huancarqui, nació el 8 de setiembre del año de 1 787. Fueron sus padres don Pedro López y Velazco y doña María Catalina Nates y Martínez del Pino. Fue Teniente de Cura en su pueblo natal desde año de 1 814 hasta el año de 1 823, que fue nombrado Párroco encargado de esa Doctrina, cargo que ocupó por espacio de 3 años. Este ejemplar sacerdote, llevó a cabo la construcción de un Hospital en Huancarqui, el que inauguró en el año 1 863 con el nombre de Hospital de Nuestra Señora de Loreto. Este Hospital empezó a ser construido en el año 1 848 en terrenos de su propiedad, con su propio peculio, y para cumplir con las mandas testamentarias ordenadas por su padre, para que con el producto de sus bienes se estableciera un Hospital en el pueblo de Huancarqui, para beneficio de los pobres y jornaleros del valle de Majes.

Así también el presbítero López y Nates, legó todos los bienes que poseía en Huancarqui y Arequipa, para el sostén del Hospital. Murió a la edad de 76 años en la ciudad de Arequipa y sus restos descansan en el Convento de San Francisco.

MANUEL MARIANO RODRÍGUEZ DE OLMEDO Y

MARTÍNEZ DEL PINO

Este ilustre Prelado huancarquino, llegó a ser Obispo de Puerto Rico y Arzobispo de Cuba. Nació en la Parroquia de San Nicolás de Tolentino de Huancarqui, el año de 1 771, bautizado el 26 de septiembre del mismo año, fue hijo del General Andrés Rodríguez de Olmedo (Corregidor de Camaná) y de doña Victoria Martínez del Pino y Ortiz. Estudió latinidad en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa, fue enviado a España y en Alcalá de Henares, continuó sus estudios, hasta lograr el grado de Teólogo; volvió nombrado Racionero Medio de la Metropolitana Charcas, donde fue ordenado a su título. Pasó a España nuevamente y fue consagrado Obispo de Puerto Rico en 1814, y el 21 de mayo de 1 825, fue trasladado al Arzobispado de Cuba, hasta el año de 1 830.

CAPÍTULO IX

LOS CORONELES GUTIÉRREZ CHÁVEZ

En el año de 1 854, los hermanos Gutiérrez, se enrolaron en el ejército de Ramón Castilla, cuando este pasaba por Huancarqui, iniciándose así su carrera militar, que los llevó a protagonizar la revolución de los Gutiérrez en el año de 1 872. Los hermanos Tomás, Silvestre, Marcelino y Marceliano Gutiérrez, fueron coroneles que derrocaron al presidente José Balta. Hijos de don Luis Gutiérrez y de doña Juliana Chávez Llerena. Tomás nació el 07 de marzo de 1 817, Marcelino el 31 de mayo de 1 829 y Marceliano el 17 de junio de 1 834.

El historiador Jorge Basadre los describe como sencillos, trabajaban como “troperos” o arrieros, eran honrados y altivos, además de violentos, poderosos, impetuosos y bruscos. Tuvieron un fin trágico y fracasaron debido a que la marina no estuvo con ellos. Tomás fue nombrado por Balta ministro de Guerra en 1 871, y fue uno de los principales conspiradores en el golpe de estado del siguiente año, cuya intención fue evitar la asunción de Manuel Pardo como presidente del Perú.

La victoria de Pardo generó fuertes reacciones y absurdas actitudes como la de los hermanos Gutiérrez. Éstos, representantes del sector más rústico e intolerante del ejército, no aceptaron la victoria de un civil que podría impulsar una política antimilitarista y de revisión crítica de los gobiernos presididos por militares. Se sublevaron en Lima y trataron de obligar al presidente Balta a anular los resultados electorales. Ante la negativa del presidente, decidieron asesinarlo (julio 1872) lo que exasperó aun más el sentimiento del pueblo capitalino que capturó y ejecutó a los insurrectos.

IGLESIA Y BENEFICENCIA DE HUANCARQUI

El Patrono del Pueblo se llama San Nicolás de Tolentino. La Parroquia fue creada en el año de 1 720, y desde esa fecha se han construido varias iglesias en el actual lugar, debido a que fueron destruidas total o parcialmente por los terremotos; la última que se construyó es la moderna y actual, después del terremoto de 1 960 que destruyó una parte de la iglesia, la que debió ser sólo reconstruida. La iglesia de Huancarqui fue sin lugar a dudas la más privilegiada del valle de Majes, a ella la adornaban hermosos lienzos y pinturas cuzqueñas, un hermoso sagrario de plata que mandó construir el Maestre de Campo don Francisco de Campos y Tapia en el año de 1 738, que le costó 587 pesos y cuatro reales; es engastada con perlas, topacios y diamantes, una custodia de oro con perlas y piedras preciosas. Las vestimentas de los sacerdotes tienen hermosos bordados con hilos de oro, que se guardan como reliquias. Actualmente los sacerdotes usan vestimentas más sencillas, por razones obvias, ya que los tiempos han cambiado y las necesidades son otras. Dios nos quiere más ricos espiritualmente.

BENEFICENCIA PÚBLICA

En cuanto a la Beneficencia Pública de Huancarqui, fue creada mediante Resolución Suprema de 04 de octubre de 1 889, instalándose la primera Junta Directiva el 07 de marzo de 1890, A PARTIR DE ENTONCES ASUME TODOS LOS BIENES DEJADOS POR EL PREBÍTERO Mariano López y Nates, en cuyo testamento dispone que el Hospital del distrito de Huancarqui, es a beneficio de los pobres y de los jornaleros del Valle de Majes. El Hospital fue inaugurado el 12 de octubre de 1 863, fecha en que se hizo el inventario de los bienes que dejaba el presbítero, tanto en el Hospital como en la Capilla, los que fueron administrados por el Párroco del distrito hasta el año de 1 890 que pasa a administrar la Beneficencia de Huancarqui, junto con otros bienes inmuebles rústicos y urbanos que dejó el cura benefactor López y Nates, quien merece un monumento a su memoria.

Con el terremoto del año de 1 960, quedó parcialmente afectado el Hospital y la Capilla de Nuestra Señora de Loreto, habiendo funcionado hasta el año de 1 963, fecha en que se retira el último médico Dr. Benjamín Núñez Salinas.

En el año de 1 994 el Directorio de la Beneficencia Pública de Huancarqui, hizo demoler tanto el Hospital como la Capilla, desconociéndose los motivos.

Relación de los últimos Presidentes del Directorio de la Sociedad de Beneficencia:

- Año 1 940, T. Benjamín Núñez Martínez (agricultor)

- Año 1 941, Dr. Silvio Sánchez ( médico)

- Año 1 947, Alipio Martínez Acosta (agricultor)

- Año 1 954, Tomás Zegarra Pacheco (profesor)

- Año 1 954, Arsenio Montes de Oca C. (profesor)

- Año 1 955, José Ernesto Febres Cateriano (abogado)

- Año 1 960, Amilcar Estremadoiro Azpilicueta (agric.)

- Año 1 963, María Trinidad Salinas de Rivera (su casa)

- Año 1 966, Benjamín Rendón Zavala (agricultor)

- Año 1 967 a 1971. Institución Acéfala

- Año 1 971, Víctor Cupertino Velasco Zúñiga (agric.)

- Año 1 981, Juan José Revilla Corrales (agricultor)

- Año 1 996, Enfermera del Centro de Salud

TIERRA DE HERMOSAS MUJERES Y DE PINTORESCA

CAMPIÑA

La influencia de la raza española fue fundamente en el coloniaje para que Huancarqui destacara como lugar privilegiado en cuanto a mujeres hermosas. No hay duda que en este solitario y paradisíaco distrito se juntaron la belleza del paisaje y sus atractivas mujeres. El resto es un mito y el temor a la brujería ya va pasando a la historia. Lo único que queda es un bello recuerdo de su gente acogedora y de singular nobleza. También su campiña es colosal y sus frutos incomparables: para muestra tenemos las ricas paltas y los sabrosos mangos.

Huancarqui es un rincón escondido, donde su campiña guarda el encanto y la belleza de su exuberante vegetación. Los primeros españoles que llegaron a Majes, se prendaron de este lugar y es por eso que se posesionaron de la mayoría de tierras del valle de Majes y en especial de este sitio, que sirve de descanso para el cuerpo y de recogimiento y paz para el alma atribulada y bálsamo para nuestro espíritu.

El pueblo de Huancarqui está custodiado por tres cerros que tienen la forma de pirámides y se encuentran ubicados en los puntos cardinales: Norte, Sur y Este. El del Norte como el del Sur tienen una altitud de 500 metros aproximadamente, mientras que el cerro que se halla en el Este es un poco más bajo. El pueblo se encuentra a los pies del cerro del centro o del Este, por eso es que cuando se asciende a este cerro, descubrimos un paisaje maravilloso, donde el mundo mágico se entrelaza con lo real.

LA REBELIÓN DE LOS GUTIÉRREZ

El triste fin de 3 hermanos militares y violentos que quisieron tomar el poder

En 1 871 el presidente José Balta estaba dejando el poder en medio de una crisis política. La campaña electoral de 1871-1872 estuvo marcada por los desbordes de la prensa, la efervescencia de las reuniones públicas y la conmoción en el país entero. El gobierno de Balta cerró los diarios que apoyaban al candidato Manuel Pardo: El Comercio y El Nacional.


Tomás Gutiérrez
tenía fama de "brusco"


Silvestre Gutiérrez
tenía fama de
"siniestro"


Marceliano Gutiérrez
tenía fama de
"más brusco"


Ese año, hubo varios cambios de gabinete que también generaron inestabilidad política. El 7 de diciembre, Balta nombró al coronel Tomás Gutiérrez como Ministro de Guerra, un militar que era visto con temor por la población
y cuyo nombramiento alarmó a la oposición, liderada por Manuel Pardo.

LOS VIOLENTOS HERMANOS GUTIÉRREZ

Una de las causas por las cuales el régimen de Balta gozó de estabilidad durante estos días conflictivos, provino justamente del apoyo que le dieron cuatro hermanos coroneles: Tomás, Silvestre, Marceliano y Marcelino Gutiérrez, a las órdenes de ellos estaba un ejército de siete mil hombres bien armados.

Los hermanos Gutiérrez eran considerados militares violentos, que no habían tenido reparos para arrestar y flagelar con doscientos azotes al coronel Juan Manuel Garrido y al celador Luis Montejo y de amenazar la vida de periodistas de oposición como el escritor del diario El Nacional, Andrés Avelino Aramburú.

Tomás era corpulento y tenía fama de brusco, impetuoso, altivo, ignorante y resuelto. Marceliano se distinguía por ser todavía más atleta, más brusco y más ignorante, con un defecto en el ojo derecho, por el cual se le llamaba "el Tuerto" y con una voz poderosísima y una presencia imponente, que atraían al público en los días de maniobras de tropas. Silvestre, más delgado y blanco, de cabello crespo, poseía más inteligencia e ilustración, pero se le consideraba duro y siniestro. Marcelino, en cambio, se distinguía por un carácter apacible.

Los cuatro eran arequipeños, oriundos de Majes. Tomás, había participado en revueltas encabezadas por Castilla, en 1854; fue diputado por la provincia de Castilla en 1858 y jefe del batallón Ancash durante los gobiernos de San Román y Pezet, estuvo en la campaña en el Ecuador. También participó en la defensa del Callao en 1866. Todo esto le dio algún renombre como hombre sagaz, valiente y buen soldado.


Presidente Manuel Pardo
(1 872-1 876)

MANUEL PARDO GANA LAS ELECCIONES DE 1 872

En las elecciones que se realizaron en 1872, fue electo como nuevo presidente Manuel Pardo, que contaba entonces con apenas 37 años y que lideró el movimiento "cívico" que lo llevó a la presidencia de la República.

Los hermanos Gutiérrez consideraban que sería un desastre la llegada al poder de

Manuel Pardo y debido al carácter violento de estos hermanos, se sintieron naturalmente inclinados a las soluciones de fuerza y le propusieron al presidente Balta que haga un golpe de Estado en contra de Manuel Pardo. Balta pensó en la posibilidad, pero finalmente, durante una violenta discusión con Tomás Gutiérrez, se negó rotundamente a toda acción subversiva.

Es entonces que los hermanos Gutiérrez decidieron actuar.

EL GOLPE DE LOS CORONELES GUTIÉRREZ

A las dos de la tarde del 22 de julio de 1 872, Silvestre entró en el Palacio de Gobierno, al frente de dos compañías de su batallón a relevar las guardias y de pronto se dirigió a las habitaciones del Presidente. Ante su esposa y su hija Daría, cuyo matrimonio debía realizarse aquella misma noche, le intimó prisión, y se produjo una escena violenta entre las dos damas y el siniestro Silvestre.

Entre tanto, Marceliano al frente de su batallón, proclamaba en la Plaza de Armas jefe supremo de la República a su hermano Tomás Gutiérrez, a quien dio el grado de general. Tomás aceptó el mando supremo a través de un decreto.

Mientras tanto, Manuel José Balta fue llevado preso al cuartel de San Francisco.

Sin embargo, al encarcelar al presidente Balta, la rebelión tomaba un sesgo no esperado. Los Gutiérrez se estaban sublevando contra el mandatario legal, contra su propio jefe y protector. Algunos, que acaso hubieran simpatizado con un movimiento de Balta y los Gutiérrez unidos contra Pardo, se sintieron defraudados, escandalizados, o aturdidos. Balta, sin quererlo, resultaba así, a última hora, un aliado de Pardo.

Aquella tarde, el Congreso se reunió y condenó el levantamiento militar, haciendo un llamado al Ejército y a la civilidad para retomar el orden constitucional. Sin embargo, cuando se estaba terminando de firmar la declaración, un comandante y 80 celadores se presentaron al Congreso y a culatazos desalojaron a los representantes. Muchos de los cuales, huyeron por los techos.

El presidente electo, Manuel Pardo, fue avisado del golpe y huyó de Lima embarcándose en el famoso monitor Huáscar, que ya estaba al mando de Miguel Grau y que trasladó a Pardo hacia el sur del país. Nuestro héroe, Miguel Grau también tuvo parte activa en la resistencia contra los Gutiérrez.

LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA


Presidente José Balta
(1 868-1 872)

Entre tanto, había en Lima una sensación de vacío. El recelo del pueblo a los Gutiérrez interrumpió la vida de la ciudad. Al mismo tiempo, el miedo de los Gutiérrez al pueblo los aisló, los volvió timoratos y paralizados.

El 24 y 25 de julio hubo numerosas deserciones en los cuarteles. Muchos empleados públicos también habían abandonado sus puestos y se oyeron en las calles algunas vivas a Pardo y mueras a los Gutiérrez, contestados con disparos. También estalló una rebelión popular en el Callao.

En la mañana del 26 de julio, Silvestre Gutiérrez se dirigió a la estación del ferrocarril para dirigirse al Callao, llevaba una importante cantidad de dinero para gratificar a la tropa y ascensos para sus subordinados. Muchos transeúntes lo siguieron y cuando Silvestre tomó asiento en el vagón, comenzaron a escucharse gritos de protesta. A través de una ventanilla, Silvestre disparó contra los protestantes, hiriendo a uno de ellos. Hubo un intercambio de disparos y Silvestre Gutiérrez cayó herido de muerte.

El populacho se lanzó contra Silvestre, le arrancó las ropas, dejándole casi desnudo y robando el dinero y los nombramientos de ascensos. Los restos de Silvestre fueron trasladados a la iglesia de Los Huérfanos. Mientras tanto, la turba sublevada fue en dirección de Palacio de Gobierno.

EL ASESINATO DE BALTA

Al saber la noticia de la muerte de Silvestre, Marceliano Gutiérrez, que custodiaba al presidente Balta, ordenó asesinarlo. Balta dormía cuando fue acribillado a balazos. Su cuerpo cayó al suelo. La noticia de la muerte de Balta corrió rápidamente por toda Lima. Marceliano, entonces, se dirigió al Callao, donde murió combatiendo contra el pueblo sublevado.

Tomás Gutiérrez dejó palacio de gobierno y se trasladó al cuartel de Santa Catalina. Más tarde, en la noche, en medio del fuego de fusiles y cañones, Tomás y Marcelino abandonaron el cuartel. Marcelino, el más tranquilo de los hermanos, se refugió en una casa amiga y logró salvarse de la furia del pueblo limeño.

La Catedral de Lima

LA FUGA DE TOMÁS GUTIÉRREZ

Tomás, con el rostro cubierto y con sombrero de paisano, huyó por las calles de Lima gritando "Viva Pardo" con el objetivo de pasar desapercibido. Sin embargo, tropezó con un grupo de oficiales y civiles capitaneados por el coronel Domingo Ayarza quien lo reconoció inmediatamente.

Al ser apresado, Tomás Gutiérrez dijo que fue azuzado por sus jefes para sublevarse, los cuales luego lo abandonaron y aseguró no saber nada del asesinato del presidente Balta.

Avanzaron unas cuadras, mientras eran seguidos por una turba que crecía y crecía a los gritos, profiriendo amenazas. Al llegar a la plazoleta de La Merced, los militares que lo apresaron, no pudieron protegerlo más e ingresaron a Tomás en una botica y cerraron las puertas. El populacho las rompió, buscó a su víctima y lo mató de un disparo, para luego llevarlo a la calle.

Allí, el cadáver abaleado fue desvestido y alguien le cortó el pecho desnudo con un sable mientras decía: "¿Quieres banda? Toma banda". Enseguida fue arrastrado a la plaza y colgado de un farol frente al Portal de Escribanos. Horas más tarde le hizo compañía, colgado de un farol cercano, el cadáver de Silvestre llevado desde la iglesia de los Huérfanos. Aquella noche todo el ejército se dispersó y los cuarteles quedaron vacíos.

Los hermanos Gutiérrez colgados en la Catedral

EL TRISTE FIN DE LOS HERMANOS GUTIÉRREZ

Al amanecer del día 27 ambos cuerpos aparecieron colgados de las torres de la Catedral, desnudos y cubiertos de horrorosas heridas, a una altura de más de 20 metros, a la que no se ha visto ascender jamás el cuerpo de delincuente alguno. Horas después fueron rotas las sogas que los sostenían, cayendo los cuerpos al piso, estrellados contra las baldosas. Luego se quemó a los dos despojos humanos en el centro de la plaza. En la tarde el fuego dio cabida a un tercer cadáver, el de Marceliano, traído del cementerio de Baquíjano.

Las casas de los hermanos Gutiérrez fueron reducidas a escombros.

Días después, Manuel Pardo hizo su entrada apoteósica en la capital y asumió el mando de la Nación el 2 de Agosto de 1 872.

Para algunos, el populacho de los días 26 y 27 de julio de 1872 fue una muchedumbre épica que con castigos ejemplares defendió la inviolabilidad del sufragio, el respeto a la opinión pública y la soberanía popular frente al despotismo cuartelario, traidor de su protector Balta, presidente legal del Perú. Es para otros, en cambio, una masa delincuente, azuzada por el dinero y por el alcohol hasta los más horrendos extravíos, para satisfacer pasiones e intereses ajenos.

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(Con información de "Historia de la República del Perú", Jorge Basadre).


El populacho arrastra el cuerpo de Marceliano Gutiérrez

Pardo logró ganar las elecciones de abril-mayo de 1872. Antes de la transferencia del poder hubo, en los últimos días de julio, un frustrado intento de los militares por impedirla. Fue la citada rebelión de los coroneles (y hermanos) Gutiérrez dirigida por el Ministro de Guerra, Tomás Gutiérrez, quien fue proclamado efímeramente jefe supremo de la República. Sin el apoyo de la Marina de Guerra, que cerró filas con los civilistas, y con la hostilidad de las clases populares limeñas y chalacas, la rebelión fracasó y sus líderes, exterminados a palos por la plebe, terminaron colgados de las torres de la Catedral de Lima.

Un relato de la época demuestra la euforia del pueblo ante la campaña electoral y la candidatura de Pardo. Cuando éste pasó por una de las calle de Malambo, la más populosa del distrito de Abajo el Puente, de entre los habitantes salió una vieja negra que al ver a don Manuel avanzó hacia él con los brazos abiertos y estrechándolo en ellos limpiándose los labios con la manga de la camisa, le dio un beso en la boca gritando alborozada: “Mi niño Manuel, vengan a verlo ¡qué viva!”. Se alborotó el vecindario y acompañaron en tropel al candidato hasta la Plazoleta de San Lázaro. Pardo narró con sonrisa irónica este incidente a su familia. ¡Un beso de una negra vieja en la boca! Hasta allí llegaron los extremos del aura popular.

Tomás Gutiérrez, nombrado por Balta ministro de Guerra en 1 871, fue uno de los conspiradores en el golpe de estado del siguiente año, cuya intención fue evitar la asunción de Manuel Pardo y Lavalle como el primer presidente civil de la historia republicana peruana. Pardo (Lima,1834-1878), hijo del poeta y político conservador Felipe Pardo y Aliaga, había estudiado en la Escuela Comercial de Valparaíso, se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona (España) y estudió Ciencias Económicas y Políticas en el Colegio de Francia bajo la tutela de Michael Chevalier.

Los hermanos Gutiérrez, valientes y leales a su querida Institución, no miraban con buenos ojos a Pardo y a su partido civilista que lo apoyaba. Lamentablemente la marina y los grupos de poder, de la sociedad limeña, se opusieron.

Tomás Gutiérrez: Jefe Supremo de la República

Tomás GutiérrezEl coronel Tomás Gutiérrez, se declaró Jefe Supremo de la República, entre el 22 de julio de 1 872 y el 26 del mismo mes y año. Fue nombrado Ministro de Guerra y Marina, por el Presidente Balta, a quien derrocaron por oponerse a darle golpe de Estado al civilista Manuel Pardo y Lavalle, triunfante en flamantes elecciones

Tomás Gutiérrez

El coronel Tomas Gutiérrez, militar y político peruano, nacido en Huancarqui (Valle de Majes), quien ocupo la presidencia del Perú desde el 22 de julio de 1 872 hasta el 26 de julio de ese mismo año, siendo Coronel del Ejercito participó en la revolución de 1 872. Durante las elecciones de 1 872, que fueron ganadas por Manuel Pardo, el ministro de Marina (Guerra) era tomas Gutiérrez, quien apoyado por sus tres hermanos también militares, le propuso a José Balta dar un golpe de estado y perpetuarse en el poder, pero Balta se negó; ante esto los hermanos Gutiérrez decidieron ejecutar a Balta, ya conocida la noticia del asesinato de Balta una turba de ciudadanos se dirigieron a la fortaleza del Real Felipe en El Callao asesinando a los hermanos de Tomás Gutiérrez.

Finalmente el mismo Gutiérrez fue desalojado de Palacio de Gobierno por los pobladores el 26 de julio de 1 872 y linchado. Su cuerpo fue luego colgado de una de las torres de la Catedral de Lima.

ALGO REFERENTE A DOS HÉROES MAJEÑOS

Hijos Ilustres, Beneméritos de la Patria

En esta oportunidad, me voy a referir a dos héroes majeños que combatieron con arrojo y valentía, en dos guerras o conflictos con el país vecino del Ecuador. Ellos son: el Mayor (R) Edilberto Rodríguez Corrales, excombatiente del conflicto de 1 941 y el Tnte. Coronel Luis Alatrista Rodríguez (1 995), segundo jefe del BC-19, encargado de conducir en el terreno las operaciones especiales de esta Unidad.

Antes de ocuparme de estos personajes majeños, tío y sobrino respectivamente, voy a señalar brevemente la: “Acción del Batallón de Comandos Nº 19”, según la obra “TIWINZA CON ZETA – Toda la Verdad, del Coronel EP Eduardo Fournier Coronado (El Conflicto Perú-Ecuador 1 995), a fin de que el ilustrado lector se forme una idea clara referente a los hechos ocurridos. Indica Fournier Coronado, que ésta Unidad élite del Ejército del Perú, vencedora en mil combates, contra los subversivos de Sendero Luminoso y del MRTA, en los Valles de Apurimac, Ene, Perené y Huallaga, entre otros; fue el Batallón de Comandos Nº 19 (BC-19), que reforzó a las unidades de frontera para expulsar al invasor ecuatoriano. Su experiencia de más de 14 años en la lucha contra los delincuentes subversivos en la zona de ceja de selva, les permitió una participación eficaz y decisiva para la recuperación de falsa Base Sur y falsa Tiwinza.

El BC-19 combinó fuerzas con efectivos de la Escuela de Comandos, justamente donde se forjan, en el más puro crisol de acero, los hombres élite del Ejército del Perú y de otros ejércitos de América: “los Comandos”.

En el momento en que se desató el conflicto, el cargo de Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (JEMFFAA), lo desempeñaba otro “comando” ranqueado también en la lucha contra subversiva y con mucha experiencia, el General de División Luis Pérez Documet, quien contaba en su Estado Mayor con oficiales de primer orden de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú, muchos de ellos también “comandos”. Fue un equipo compacto y muy compenetrado del deber y de la misión por cumplir en defensa de nuestra soberanía, logrando recuperar el territorio ocupado por el invasor, en los plazos previstos.

Para las tropas de este Batallón experimentado en combatir a los subversivos en el Huallaga, pelear en la cuenca del río Cenepa, era actuar en un terreno similar al del Huallaga, aunque el enemigo era diferente, conforme narran los autores de este drama que ha enlutado muchos hogares del Perú y Ecuador.

Cabe recalcar una vez más, que el Ecuador ha sido siempre el agresor, el invasor de nuestro territorio desde 1 890, aprovechándose de la guerra que nos declaró Chile.

En el patriótico gobierno del Mariscal don Oscar R. Benavides, el Ecuador fue contenido primero y luego derrotado ampliamente, como ocurrió en Zarumilla en 1941; luego en la Cordillera del Cóndor en 1 981, donde tuvo destacada actuación el General Rafael Hoyos Rubio y en el Cenepa en 1995, en que nuestra fuerza armada rechazó la invasión y obtuvo la victoria que todos los peruanos celebramos con el mayor júbilo.

El jueves 26 de enero de 1995 el país fue conmovido por la noticia de una nueva agresión e invasión ecuatoriana a nuestro territorio, propalada por los medios de comunicación. Un helicóptero del ejército ecuatoriano había bombardeado un Puesto de Vigilancia del Perú ubicado a 4 kilómetros de la línea de frontera establecida por el Protocolo de Río de Janeiro y el fallo arbitral de Días de Aguiar; y señalando a la vez, que esta actitud beligerante quebrantaba la paz y el ordenamiento jurídico internacional.

VALIENTES COMPATRIOTAS: TNTE. CORONEL LUIS ALATRISTA RODRÍGUEZ Y MAYOR (r) Edilberto Rodríguez Corrales

El Tnte. Coronel Infantería don Luis Alatrista Rodríguez, segundo jefe del BC-19, fue el encargado de conducir en el terreno las operaciones especiales de esta Unidad; hoy convertido en héroe viviente, tan igual como lo fue su tío el Mayor (r) Edilberto Rodríguez Corrales, ex combatiente del conflicto de 1 941, también contra el mismo pertinaz enemigo y, por cosas del destino conduciendo tropas de la misma Unidad; en1 941 fue el Batallón de Infantería Nº 19 (BI-19), ambos son naturales del ubérrimo Valle de Majes, famoso por su noble gente y su campiña exuberante, así por ser cuna de grandes hombres.

Al Mayor Rodríguez lo recuerdan muy bien los ecuatorianos, pues todos los años acudía presto a la ceremonia especial por el día de la Batalla de Zarumilla que se celebra el 24 de julio. El citado autor del libro: “Tiwinza con Z-Toda la Verdad, tuvo el honor de ser jefe del Glorioso Batallón de Infantería Motorizado “Zarumilla” Nº. 5 con sede en Zarumilla Tumbes; yo lo vi dice el Crnl. EP Eduardo Fournier C. bailar marinera y huaino en el puente internacional a 10 metros antes de cruzar la cadena de control policial de Aguas Verdes. Más de 54 años que don Edilberto festejaba así el 24 de julio de 1941.

La participación del BC-19 tuvo tres momentos bien definidos: la recuperación de Base Sur, el golpe de mano sobre el PV ecuatoriano Coangos y la recuperación de Tiwinza.

El autor de la presente monografía, tuvo el honor de conocer a los ilustres personajes, por la razón siguiente: el Mayor EP don Edilberto Rodríguez Corrales, fue hijo de mi recordado tío y padrino don Rubén Rodríguez Silva, ex Alcalde del Honorable Concejo Provincial de Castilla, quie fuera esposo de doña Juana Julia Cateriano García, hermana de mi madre Carmen Irene Cateriano García. Además, Rubén Rodríguez, fue padre del destacado abogado y dos veces Presidente de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, doctor Héctor René Antonio Rodríguez Cateriano.

En cuanto al Tnte. Coronel EP don Luis Alatrista Rodríguez, lo llegué a ver muy a la ligera cuando visitaba a su padre don Luis Alatrista, en su casa de Marán, anexo a unos diez kilómetros de la Capital, al Sur de Aplao.

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